Terminar la fiesta merendando

Comer techo no se ha vivido nunca tan verazmente como dentro de mi cabeza. Solo la expresión es una bofetada delirante de realismo, encarnación del malestar. Una metáfora cruda del momento de reflexión máxima.

Calor en las piernas, pies helados buscando un pliegue basto en el que refugiarse del nervio… Cuando el roce llega a la estructura, baja la sangre y calma la velocidad. Dejando paso a ese punto casi meta-anfetamínico que, por fin, ensombrece los ojos y apaga el pensar.

Lo sé, no sé qué es el fin. Me gusta terminar la fiesta merendando.

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Verdad omisa

Escucho las cuerdas y creo que todo es tal y como lo veo . Sueño con la terrenalidad absoluta mientras el humo tiñe las cortinas. Sin el sentido del misticismo o del idealismo radical no habría quebraderos que amedrentar.

Espalda en el suelo , el pelo contra el polvo y la verdad representada como un hecho, propiedad de cada uno. Entrar en la discusión sobre la verdad no es algo agradable por lo que admito, de entrada, que la verdad deja de serlo si el emisor conoce la percepción o traducción del receptor respecto al contenido verbalizado.

La omisión de detalles puede conformar una realidad completamente distinta a la verdad de hechos si estos detalles se omiten con la coherencia y frivolidad de alguien calculador que conoce el receptor y que busca un escudo en el que refugiarse ante el :

Me mentiste.

Entramos en la privacidad entonces. Que es lícita, pero también es por lo que creo que más de un@ debería tomar clases sobre omisión de información para evitar que el resto pensara:

 -¿Creerá que soy imbécil?

Me atormenta no poder definir el objetivo de la privacidad sin escribir sobre el miedo al juicio. Además, oigo en privacidad una tilde en representación de la inseguridad moral demasiado aguda para la palabra en sí. Y aquí mi pregunta;  ¿Existiría la privacidad como la conocemos sin intereses ni juicios ajenos?

 

 

 

No eres tan especial

Disponible insuficiente. Ojos incrédulos. Pantalla parpadeante. Saliva abajo. Rabia dentro. Desquicio y prepotencia ante la atracción del placer negada por un infortunio, negada por destino, supongo por autoconvencimiento.

La lucha continua no tiene sentido si se olvida el objeto de deseo con ligereza.

Resulta demasiado complejo tener en las manos el poder de contradecirse a uno mismo y, a la vez, poder verlo. Aún hoy, creo en un punto en común dentro de toda consciencia pluripersonal, aunque se represente mediante polos, de manera general, opuestos. La convergencia que favorece a la voluntad o deseo primario en ambas direcciones, es decir , el interés único, esencial.

Intento imaginar las palabras con una espécie de dibujo atado, una imagen que no es más que la apariencia o sensación que transmite paralelamente a su significado.

La palabra deseo evoca, curiosamente, dos dibujos antagónicos, de la misma forma que la palabra placer. Interesante. Me gustaría suponer que se trata de la percepción de ambos conceptos a nivel cultural aunque, de nuevo, pienso que no es así.

Hay en todo ser una fuerza inmensa más allá de la típica distinción , instinto/razón. Seres con razones contrapuestas pero válidas, sentidas con la misma intensidad por ese punto convergente. La contradicción natural, el individualismo subyacente a parte del instinto.

Y aquí viene ; la evolución juega , a menudo, en contra de nuestros intereses. La relevancia del apego sentimental sobreponiéndose a la lógica evolutiva, por ejemplo. Los intereses económicos o sociales trazando una nueva definición de evolución. No es de extrañar que el individualismo haya hecho mella en nuestro sentido de comunidad.

Dada mi edad, me atrevo a decir que el individualismo ha sido la maldita leche que hemos tragado , como yo, miles de jóvenes, carne de cañón, por supuesto. Me atrevo, también, a vaticinar que este individualismo exacerbado nos llevará a la “polaridad única”, a la contradicción natural a la que nos hemos querido forzado durante años por establecernos como indivíduos diferenciales.

Qué pena que todo este narcisismo no sea un rasgo positivo de la evolución sino otra absurda variable más en la que basar el sentido de la vida.

No eres tan especial.

Caos por definición, padre por accidente

Alabar de nuevo al ser más caótico que jamás he conocido y a la vez el más heróico. Me cuesta entender su figura sin ser un líder nato, sin ser un creador iluminado.

Supongo que el contexto basta cuando exponer cada una de sus virtudes queda corto para estimar su valía. De tez morena y ojos azabache, conquista sonrisas con dientes peleados. Lo logra, como todo, nada es imposible para él.

Rizos obsesivos y tirabuzones blancos y negros. La espalda ruda cuál alfa en celo. El culo de piedra y brazos de pilar. Pilar sustentador, literalmente.

Amante y practicante de la filosofía nietzscheana sin ser consciente. Siendo un superhombre, alegre y despreocupado, me otorgó la vida hace ya demasiadas lunas. “Siempre tienes que ir paso por delante”. Recuerdo.

Nunca fuí tangible, por lo menos no de una manera contínua y, para ti, la rendición nunca fue una opción a contemplar, aunque la desdicha marcara los pasos, aun que la suerte mostrara la espalda. Muchos de tus buenos actos se traducían en disparates, y solo yo lo sabía ver. Sé que fue difícil.

Siempre he querido comprender cómo ir más allá, ser el privilegiado discípulo que pueda recibir la sabiduría y creatividad que imparte. Abrumadoramente grande e idílico el hecho, pues no hay manera de domar este alma maltrecha y libre para prepararla para la enseñanza. La constancia no es un punto fuerte, no la necesita. Viaja místicamente entre humores. Los más extremos. Aun así, en un polo u otro, irradia un talento tan heterogéneo como los lunares rojinegros que motean su espalda. El tiempo le ha tratado excepcionalmente, demasiado …

Por todo esto , hoy , puedo decir con firmeza que lo único que me satisface de esta ruín existencia es saber que soy parte de ti, padre.

La vergüenza tienta

Demasiado tarde para ver las luces en la lluvia del cristal,

parece nieve de colores golpeando el arcén gastado.

La ciudad nunca se ha visto tan viva como esta noche,

parece que las multitudes se aglomeran para el nuevo derroche.

Dinero, alcohol, sexo y anestesia,

y qué bonito trayecto en el taxi mientras la vergüenza tienta.

Hedonismo embotellado y flores de un paki solitario.

La luz se enciende y cae la cara, en pos de esta sombra en vano.

Qué más dará uno menos en la movida de la vida, si no eres tu hoy , tomorrow me matará la bebida.

😉

El tiempo del desconocido admirado

Me desespera el hecho de ver las reacciones en base a la implicación.

Es decir, siento que nadie leería aquello que uno vomita, si no existiera una especie de miedo a la ” no reciprocidad ” detrás.

Cuando un texto es de mi agrado, que no es sencillo, no pierdo el tiempo con el objetivo absurdo de promocionar mis propias ideas o textos… Si gusta, se sabe, no hay trampa.

Tal vez, basar la escritura en un desahogo puede no ser la salida adecuada, pero, desde luego, esperar el reconocimiento de desconocidos no va a suponer mejor terapia, ¿no?

Últimamente he leído artículos de adoración y,  antagónicamente incluso, trivialización sobre el arte de la escritura. Es preocupante, en ambos casos, la evidente falta de alma o personalidad en los textos. La escritura sin reflexión, llevada al simple agrado populista basado en clichés sobados a lo largo de la historia, no sólo en éste, sino en muchos otros artes.

De la misma manera que dudo de la efectividad del gobierno de los ignorantes, o más comúnmente llamado ; democracia … dudo de la honestidad en las calificaciones u opiniones conducidas a una relación cordial forzada en busca de un objetivo común.

La gratificación recíprocamente falsa:

  • Qué bien , me ha dado un like en esta publicación. Voy a darle yo otro . 
  • ¿Quién es , escribe bien?
  • Que va.
  • ….

La honestidad está infravalorada en un presente en el que manda la apariencia;

  • Prefiero tener muchos likes de quién no me importa que tener pocos pero honestos. 

Llegados al punto en el que la cantidad juzga la cualidad solo queda basarse en el criterio de uno mismo, puesto que la opinión pública parece hecha cada vez más a medida de aquellos que votan a tirano sin saber verlo.

Dios me libre de incongruencias como ésta, porque pocos aprecian el valor de quien pierde el tiempo por leer neuras ajenas. Y dada la ironía, después de esta verborrea, debo decir que me siento alagada diariamente por desconocidos , de quienes aprendo sin darme cuenta y por quienes , para mí, se ha vuelto un honor escribir y desnudarme ante el teclado.

No tengo ni puta idea de quién sois en realidad pero , mierda, joder, ¡ gracias @nomecreocasinada, @lucesysombras  y @cmcarro por dedicarme la atención! Hay que decir que vuestro tiempo ha despertado mi creatividad, después de años de letargo.

 

La culpa y su puta madre

Escribir para liberar el alma. Adjudicar a la razón un papel decisivo , necesario.

Cuando la realidad fáctica que rodea se relativiza por una mira ajena. Un punto de vista externo que juzga la verdad de las situaciones. Cómo puede algo ser tan ambiguo, y tan lícito para ambas partes a la vez. La razón no es el objeto final, ésta nunca podría evitar la subjetividad. Vergüenza tajante ante la posible equivocación además de pánico, dolor, decepción y soledad, mucha soledad. Necesaria, también , para ordenar motivos u argumentos en busca de un placebo que pueda mermar la conciencia y el continuo contradecir de uno mismo.

Nada es ” así” o ” asá”. Ser no es nada, de hecho solo un influjo de ideas conformadas por la experiencia. Un conjunto de creencias y deseos que se imponen en nuestra voluntad expresiva al intercambiar argumentos.

Mucho rollo y en síntesis es una lucha de criterio contaminada por el nivel de percepción ad nominem respecto el “adversario”. Ad nominem no por prestigio sino por firme moral que lamentablemente se admira , desde lejos, claro.

Los hechos, no gustan. Y la culpa es un hecho ineludible.